Japón: del imperio al feudalismo:
El Imperio Yamato surgió en Japón en el siglo II y se organizó como una federación de clanes nobles encabezados por la familia imperial. La economía era agrícola, por lo que la mayoría de la población eran campesinos, aunque eran el sector más empobrecido ya que debían pagar tributos.
Desde Corea, Japón recibió una fuerte influencia cultural y administrativa china, lo que llevó a la centralización del Estado, profesionalización de la burocracia y a la figura del emperador como un monarca absoluto.
Sin embargo, hacia el siglo IX, Japón comenzó a desarrollar una cultura propia, y el poder político de los emperadores decayó en favor de la familia Fujiwara, dando paso a un periodo conocido como el “siglo de oro” de la cultura clásica japonesa. A partir del siglo XI, el poder de los Fujiwara disminuyó, mientras los señores feudales y los samuráis ganaban influencia en las provincias.
En 1185, tras una guerra civil, el clan Minamoto se impuso y estableció el shogunato, un régimen militar donde el shogun gobernaba en nombre del emperador, quien quedó con un papel religioso. Así se inició la etapa feudal, dominada por nobles feudales y samuráis. Esta etapa incluyó el período Kamakura (1185-1333), en el que se repelieron las invasiones de Kublai Khan, y el período Muromachi (1336-1573), con dominio de nuevos clanes.
La India medieval:
Luego, entre los siglos IV y VI, surgió el Imperio Gupta, que logró unificar casi todo el territorio indio. Su mayor gobernante fue Chandragupta II (375-415), bajo cuyo mando se alcanzó el máximo poder político y esplendor cultural. Durante esta época, se dieron importantes avances en matemáticas, como el uso del cero, el sistema decimal y los símbolos numéricos, que más adelante influirían en el mundo islámico.
Desde el siglo V, el imperio Gupta comenzó a debilitarse debido a las invasiones de los hunos blancos. Tras su caída, la India se fragmentó en múltiples Estados.
A partir del siglo VIII, los musulmanes comenzaron a establecerse en el norte de la India. Para el siglo X, fundaron sus propios Estados y en 1206 se creó el Sultanato de Delhi (1206–1536), que impuso el Islam en regiones dominadas por el hinduismo, generando tensiones religiosas. En el sur, el Imperio Vijayanagara (1336–1565) fue el último bastión de resistencia hinduista frente al avance musulmán.
La China de los Ming:
Los Ming reorganizaron el Estado según el modelo tradicional: el emperador estaba en la cima, acompañado por ministros, un Consejo Imperial, y eunucos en palacio. China se dividió en provincias y prefecturas subordinadas al poder central. Se retomó el sistema de exámenes imperiales para acceder a la administración pública.
Los primeros emperadores impulsaron el desarrollo agrícola, el comercio y las expediciones marítimas, llevando a China a convertirse en la economía más grande del mundo. Sin embargo, los gobernantes posteriores optaron por el proteccionismo, prohibiendo el comercio internacional, lo cual frenó su crecimiento económico.
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